Pues si, amigos, con una novia así uno pasa de ser “un tipo feliz” a “un tipo tan feliz que le dan espasmos de alegría mientras echa espuma por la boca”.
Ayer por la tarde, me encontraba dormitando en mi sofá, con un episodio de los Soprano reproduciéndose, lánguido, italoamericano y desatendido. De repente, me despierto viendo a mi novia, que está muy apurada, pidiéndome que me levante rápidamente porque el fregadero tiene un problema y está desbordándose. En un momento, soy desgarrado del terreno onírico al de la muy posiblemente necesaria fontanería doméstica. Recorro la breve distancia entre mi salón y la cocina, y amigos, !qué sorpresa!. No existia tal desbordamiento, sino más bien una caja de regalo gigantesca apoyada sobre mi encimera. Tras el ripeo frenético del envoltorio, compruebo que es una Nescafé Dolce Gusto que me ofrece mi querida costilla como regalo inesperado.

El café está realmente bueno y sale caliente como el ojete de Lucifer. De momento he probado las cápsulas de espresso y una de descafeinado. Ella se tomó un Capuccino de chocolate pero nuestra inexperiencia nos hizo olvidar que ese tipo de bebidas se hacen combinando dos capsulas. Tras desechar la mitad de la que utilizamos, quedó bien rico.
Aquí una foto de mi actual café mañanero:

Además, sirve como hervidora de agua para hacer té o cualquier infusión, lo que me resulta realmente útil al no tener microondas (más por principio que por lo que cuestan).
Estoy encantado con mi nuevo cacharro. Se que sonará snob, pero estaba hasta las gónadas de mi cafetera italiana por eso de tener que fregarla, llenarla de agua y café y esperar un buen rato cada vez que me apetecía una taza. Ahora empieza la nueva era del café bajo demanda en mi mundo. !Gracias, Nerea, I love you so much!