Todos sabemos que los niños atesoran una inteligencia similar a una esponja: todo lo que ven, lo reinterpretan o mejoran. En esta galería, un tipo comparte una serie de códigos empleados por los niños de su barrio -sobre todo por los que tenían toques de queda más restrictivos-, al estilo de la señalética utilizada por los ladrones para marcar las características de las casas que marcan como objetivos, o bien por las personas sin hogar, para identificar los mejores lugares de descanso, las zonas donde puede obtenerse comida gratis, etc.
Mi preferida es la señal para el Kit kat. Ni en Altamira, oigan!

Con documentos gráficos como este, sobran las palabras:

…materializado en un anuncio de Avis:

Las últimas lineas son casi un haiku en toda regla.
Si! Sabía que finalmente iba a encontrarlo, y puedo decir que es el unboxing definitivo. Alguien ha comprado y puesto a prueba el horno portatil “my rotisserie” que anuncia constantemente en la televisión un tipo llamado “Chef Tony”, especialista en hacer muecas que ponen de relieve su bien formada papada doble. La autora, una videoblogger de nombre Michelle Mortensen (no se si será la gemela malvada de Viggo), experta en sarcasmo y LOL dentro de una cocina. Sin más dilación, “Will it work? -My rotisserie-, el video que cambiará tu vida.
Ya sea por aprender algo nuevo o por disfrutar sin más asistiendo al proceso de trabajo de varios artistas digitales altruistas, esta galería en Naldzgraphics.net se merece un hueco de honor en tus favoritos.
No es nada raro encontrar erratas o lenguaje hoygan en muchos soportes publicitarios de hoy en día. De hecho, en una oferta de trabajo que he podido leer hace poco, buscaban alguien que supiera cazarlas al vuelo como una especie de don natural. Sin embargo, no deja de ser estremecedor que lo haga una marca como Apple, y más si se está refiriendo a otros productos que supuestamente cualquier geek sabe deletrear correctamente, como pasa en la imagen inferior con “Tweeter” en lugar de “Twitter”. Peor hubiera sido “Tweety” o “Titty” o “Twinkie”
Ahora envíenme mi reproductor o teléfono de alta tecnología por el descubrimiento, por favor.
¿Alguna vez habeís conseguido abrir una bolsita de ketchup con los dedos y no terminar pringados cual Carrie en su fiesta de promoción? Este envase lleva más de 40 años entre nosotros y pronto saltó de los restaurantes de comida rápida a los burger tradicionales para terminar en las estanterias de casa. Esta mania del producto envasado por separado en comodas raciones suele ser una hábil maniobra para vendernos menos por más (y sólo hay que mirar a las etiquetas para convencernos), pero en Heinz piensan diferente y han puesto a sus mejores creativos en la búsqueda de la solución definitiva para envasar pequeñas porciones de salsas. Según comentan en el artículo del enlace incluso les hicieron recorrer, a modo de gira, diferentes restaurantes para obtener datos precisos de las respuestas del público a cada propuesta de diseño.
Finalmente, este es el resultado. Indudablemente, mucho más sabroso y funcional que un iPad. Como veis, tiene la forma de su tradicional botella de ketchup y viene adornada con el hábil y erótico slogan “Dip & Squeeze” (”Moja y estruja“). Lo mejor, aparte de su super-usabilidad, es que cabe 3 veces más salsa que en el envase anterior.
El envase aún está sujeto a tests previos al lanzamiento y se comenta que empezarán a distribuirlos masivamente en Otoño de este año. Entonces, se acabaron las pedorretas y desvios incontrolados del chorro de ketchup según lo intentamos poner sobre nuestra cena.
Este interesante artículo, que está concienzudamente ilustrado y lleno de interesantes referencias y diagramas, trata sobre una cuestión con la que cualquier diseñador web tendrá que lidiar en algún momento de su vida profesional: la barrera abisal de los 600 píxeles de altura en sus diseños para internet. Muchos clientes, basándose a menudo en criterios estadísticos más que discutibles, insisten una y otra vez en que los contenidos más importantes de su web sean visibles en la superficie del navegador que todos los usuarios pueden ver por defecto, tomando como mínimo una resolución de 800 px de ancho por 600 de alto. Esto suele traducirse en un acumulo bastante ilegible de contenidos que, lejos de mejorar la comunicación, otorga un tufillo poco profesional y muy peligroso al conjunto -por no mencionar que automaticamente la web pasa a ser una más en la larga lista de páginas que parecen estar hechas con plantilla-.
En el artículo, Paddy sugiere: “Think about the ultimate journey you want them to take.”
Y que razón tiene.